Suscripción:      Alta   Baja     


13/05/2010  El MUNDO
SEXO, CÁRCEL Y SINFONÍAS
EL MUNDO.- Marta Jurado, Madrid.
Mujeriegos, maniáticos e insumisos. Hay de todo. Fernando Argenta, director del programa musical de RNE 'El conciertazo', husmea en la mala vida íntima que llevaron los genios de la música clásica en 'Los clásicos también pecan' (Plaza y Janés). Vivaldi, Bach, Mozart, Wagner, Puccini, entre otros, son los sórdidos protagonistas de este libro.

Pueden ir pasando por el confesionario, de uno en uno y con la cabeza gacha.

Johann Sebastian Bach, el hombre sencillo que hacía música divina, no tenía ese carácter pacífico que le solemos atribuir. Bach fue a la cárcel por obstinado. Por pesado, en otras palabras. La acusación, según Argenta, se produjo porque el músico empeñó todas sus fuerzas en que el hijo del director musical de la corte de Weimar le despidiese tras sentirse ofendido. ¡En esa época debía de sobrar el empleo!

Y en la misma Alemania del siglo XVIII nació Ludwing van Beethoven en un entorno familiar no demasiado feliz. "El padre de nuestro héroe, para compensar su mediocridad como músico, fue un gran borracho", cuenta el libro. Además, no dudó en falsificar la fecha de nacimiento de su hijo para que su prodigio pareciese aún más niño y así competir con Mozart. Su madre fue víctima de tisis y Ludwing vivió obsesionado por esa enfermedad. De ahí, ese nosequé siniestro en la personalidad del responsable de la 'Quinta sinfonía'. "Durante su estancia en Viena", cuenta Fernando Argenta en el libro, "Beethoven se cambió de casa ¡alrededor de 80 veces!". Y pese a tanto cambio, nunca consiguió que su hogar dejara de tener la apariencia de una pocilga, explica el periodista.

¿Y Johannes Brahms? tanto 'Requiem alemán' para que, al final, simultaneara tres amores (dos de sus queridas eran cantantes de coro) en un momento de su vida... Eso sí: amores más platónicos que carnales, ya que Brahms, como tantos otros colegas suyos, fue más de dejarse llevar por las ensoñaciones que de pasar a la acción.

Y si en Alemania se pecaba, ¿qué no ocurriría en la alegre Italia? Y eso que Giuseppe Verdi fue un personaje seco, hosco, afectado de enfermedades psicosomáticas y muy exigente en sus relaciones con los demás. Tras perder a su mujer y a su hija, encontró en Giuseppina, un amor que le haría romper las relaciones con su familia, quien no aceptaba el noviazgo. Pero, tras 20 años de casados, una infidelidad hizo temblar los cimientos de la casa de Verdi, tan dolorosamente construidas.

Peor fue lo de Piotr Ilich Tchaikovsky,que tuvo la mala suerte de ser homosexual en un momento en el que dicha condición no estaba del todo bien vista. Por eso, en 1876, el compositor ruso escribió: "Lo que necesito es una solterona o una viuda madura, sin ninguna pretensión pasional ardiente". Para casarse, claro.
 
 Ver todas las noticias|



Buscar en los archivos de noticias
 

salir